La historia de Ramón «Nano» Vargas es un claro testimonio de que la pasión por el automovilismo no conoce de edades ni de momentos tardíos. A sus 69 años, siendo el piloto mas logevo de la monomarca y con una dilatada trayectoria como conductor profesional de buses, este apasionado tuerca ha encontrado en las pistas un espacio de complicidad familiar, esfuerzo y camaradería tuerca.Marcha en el 8vo lugar del ranking.
El empuje familiar y el salto a las pistas
Su llegada al automovilismo competitivo no fue un capricho personal, sino el resultado del entusiasmo compartido. «Fue un hincapié de mi hijo el menor. Siempre me gustó el automovilismo, pero antes los medios no se daban para poder estar ahí. Cuando se dieron más las condiciones y con el empuje de mi hijo, nos metimos a tratar de correr», relata Nano.
En sus inicios, la mira estuvo puesta en otras plazas, como Lada Samara gestiones conversadas en su momento con Alberto Uribe cuando este presidía la categoría, aunque finalmente el proyecto tomó forma definitiva en la competitiva y masiva categoría Hyundai, donde compite de manera ininterrumpida desde aproximadamente el año 2021. De hecho, comenzó al volante de un Hyundai Prime de menor caballaje, vehículo que aún conserva y que incluso habían preparado para competir con dos autos en una reciente fecha de septiembre, plan que debió posponerse temporalmente debido a situaciones familiares y de salud de su esposa.
Un taller con sello propio y redes de apoyo
El proyecto deportivo de Vargas es, ante todo, un trabajo de familia y amigos. La preparación y asistencia técnica de los bólidos recae en un equipo de confianza: sus hijos Mauricio y Alejandro Vargas (este último especialista en cajas de cambio), acompañados por Johnny, mecánico que trabaja junto a ellos. A esto se suma el valioso trabajo en la motorización del vehículo actual a cargo de Loly Barría.
Asimismo, en el camino competitivo ha encontrado grandes aliados. Entre los recuerdos más gratos de su paso por circuitos de Río Gallegos, Calafate y Cabo Negro, destaca el apoyo recibido por parte de Alberto Uribe y su cuñado, el «Colorín» Luis Alexi, quienes le brindaron asistencia clave en momentos complejos, como cuando debió lidiar con problemas de temperatura en tierras calafateñas. En su historial dirigencial, Nano también recuerda su paso como tesorero en la época dorada de los buggies, compartiendo directiva con Carmencita en años de gran parque automotor.
Mirando al futuro: Desafíos y sueños en el horizonte
Consultado sobre otras disciplinas como el rally, Vargas es realista: «Son palabras mayores, más valor, más gastos; por el momento estamos en la Hyundai no más».
Con la experiencia de haber recorrido circuitos de la región y habiendo saboreado las mieles del podio consiguiendo un destacado tercer puesto compitiendo en «peña» junto a Alberto Uribe, el veterano conductor de buses ya fija sus metas a corto plazo. El objetivo principal es decir presente en la última fecha de diciembre para cerrar la temporada y, sobre todo, mantener viva la esperanza que resume el sentir de muchos cultores del deporte motor austral:
«Si se llegase a abrir nuevamente Cabo Negro, la Hyundai no va a bajar de 40 autos, eso lo doy firmado, hay muchos autos armados», afirma con seguridad, esperando que el histórico autódromo regional vuelva a rugir con todo su esplendor.


