¿Recuerdos del Gran Premio? Aún tengo vívidas las imágenes de ese primer gran premio con los autos en la grilla de largada aquel lejano 15 de agosto de 1974 en la calle Almirante Manuel Señoret, en la costanera de Porvenir, la capital Fueguina. Veinte tripulaciones aventureras que no sabían seguramente que estaban haciendo historia en el automovilismo fueguino, con coches de lo más dispares en las dos categorías iniciales de esta competencia. Honestamente yo los veía y pensaba que estaban todos locos. Los caminos de aquellos años no eran ni parecidos a los actuales, eran angostos y en algunos sectores con trazados distintos donde el barro, la nieve y el agua eran los amos y señores de la ruta fueguina.
Como sabemos el automovilismo deportivo es un deporte altamente competitivo y de grandes riesgos. El Gran Premio no escapa a esta realidad y es así que a través de los años también tiene su historia de accidentes fatales. El que más recuerdo ocurrió en 1984 . El 18 de agosto de ese año. Un binomio argentino a bordo de su velocísima coupé Ford Taunus, con el 503 en los laterales volcaron espectacularmente en el sector chileno, perdiendo la vida en el accidente el piloto Francisco Javier Paco Puget y su copiloto, mecánico y amigo Elby Garay.
En aquella ocasión yo me encontraba en Porvenir, escuchando la carrera a través de las ondas de Radio Polar, que habían dado a conocer que un grave accidente se habría producido en el sector chileno, pero fueron pasando los minutos y se mantenía un suspenso agobiante. A medida que pasaban los minutos y no salía más información por la radio decana me di cuenta que el accidente era mucho más grave que lo dicho en la información preliminar. Hasta que Hugo Guala (hoy Radio Magallanes) dio la infausta noticia que muchos adivinaban pero que nadie quería escuchar, Francisco Javier “Paco” y Elby Garay eran en los primeros mártires de las rutas fueguinas y el Gran Premio se vestía de luto por la prematura muerte del binomio riograndense. Por consenso la carrera fue suspendida. Con toda la directiva del Club de Volantes en Río Grande, solo estábamos Marianito Mimica y yo en Porvenir con la difícil tarea de recibir los cuerpos de la malograda tripulación y posteriormente retirarlos de la morgue local. Mientras Marianito estaba atento en el Servicio Médico Legal, yo me preocupaba de inscribir a los fallecidos en el Registro Civil y agilizar todo el trámite de su traslado hacia Río Grande, para ello contamos con la invaluable disposición de la oficial civil de Porvenir. Fueron momentos difíciles para ambas directivas. En aquel entonces la testera del Club de Volantes estaba a cargo de Jorge Sánchez Cvitanic, quien a su vez era el jefe de la planta frigorífica de la capital fueguina.
