Luis Mladinic: Tenemos un auto contundente, pero tal vez hay que ir con una caja adecuada y una hoja más fina

El tradicional Gran Premio de la Hermandad vivió este año una transformación profunda que redefinió las reglas de la competencia automovilística en la Patagonia. Con un formato renovado, tramos más cortos y estrictas exigencias de control de velocidad en enlaces y fronteras, la prueba obligó a los binomios a replantear por completo su estrategia en ruta.

Luis Mladinic con mas de 15 años corriendo el GPH analizó este nuevo escenario y destacó que la carrera adoptó la dinámica de un rally corto más que la de un gran premio tradicional.

Un formato que exige «salir a jugársela»

Para los competidores, la reducción en los kilometrajes totales pasando de recorridos en el lado argentino cercanos a los 100 kilómetros a tramos actuales de unos 40 km modifica la forma en que se debe afrontar la hoja de ruta y el desgaste mecánico de las máquinas.

«Es una carrera distinta a la que estábamos acostumbrados a correr, un formato que seguramente llegó para quedarse», señaló el piloto durante el balance de la competencia. «Hay que plantearla más parecido a un rally corto que a un gran premio. El ritmo tiene que ser distinto, salir a jugársela más y con una hoja un poco más ajustada».

Bajo este nuevo esquema, Mladinic reconoce que se puede castigar más el auto en cada tramo sabiendo que las asistencias mecánicas y las ventanas de reparación permiten cambiar componentes mayores como neumáticos o amortiguadores dentro de los tiempos estipulados. Asimismo, el rendimiento de los motores y las cajas de cambios pasó a ser clave, evaluando incluso la posibilidad de optar por relaciones más cortas para optimizar la velocidad en los tramos habilitados, algo qeu seguro veremos con Yiyo Andrade quien ve la motrización y caja del auto.

El nuevo formato también trajo consigo estrictas exigencias logísticas y de manejo en los tramos de enlace. Los competidores señalaron la dificultad de mantener un ritmo constante a 80 km/h en trayectos prolongados, sumado a las reducciones a 40 km/h en los cruces de frontera, donde los marcadores de velocidad y el uso de los instrumentos exigen máxima concentración para evitar sanciones.

En cuanto al rendimiento en ruta, el primer día presentó mayores complicaciones debido a un piso pesado y resbaloso que aumentó el consumo de combustible, obligando a los equipos a reestructurar los puntos de abastecimiento estratégico. Sin embargo, el balance mecánico fue sumamente positivo: el vehículo llegó a la meta en óptimas condiciones, íntegro de motor y caja, registrando apenas un golpe menor en el chapón inferior tras superar un guardaganado en el segundo día de competencia.

Mirando hacia el futuro y el valor de la hermandad

Pese a los ajustes normativos y operativos que los organizadores debieron implementar para sacar adelante la prueba, los participantes destacaron la importancia fundamental de preservar el evento y mantener viva la tradición deportiva entre Chile y Argentina.

Finalmente, Luis Mladinic envió un sincero agradecimiento a sus familias, amigos y equipos de asistencia mencionando especialmente el trabajo diario en el taller de mecánicos y colaboradores, cuya dedicación permite que los autos se mantengan competitivos en cada edición de una carrera que, con nuevos aires, sigue siendo la gran fiesta tuerca del fin del mundo.