A sus 32 años y desempeñándose como tornero, José Canales vive su gran sueño en el automovilismo regional. Junto a su primo hermano con quien comparte edad y una complicidad única lidera la Peña Canales-González, un proyecto familiar que hoy los ubica en la tercera posición del ranking de la competitiva categoría monomarca Hyundai Accent.
De los simuladores y los karts a la pista real
La historia de la peña despegó a fines de octubre de 2024, cuando decidieron juntar recursos para comprar su propio auto de carrera. Sin embargo, la pasión por los motores viene de infancia. Heredaron el gusto por la mecánica de la mano de su tío, Miguel González, y durante años alimentaron su amor por la velocidad a través de kartings de arriendo, competencias de cuarto de milla (donde José incluso supo ganar una fecha) y horas de práctica en simuladores de manejo, herramientas que hoy les sirven como referencia técnica.
La elección de la monomarca Hyundai Accent no fue casualidad. Vieron una categoría «viva», con una gran cantidad de vehículos en competencia, repuestos accesibles y una excelente organización que les permitía correr en Argentina principalmente en el circuito de Gallegos, supliendo así la falta de actividad continua en escenarios locales como Cabo Negro.
Preparación propia y trabajo en equipo
Uno de los grandes sellos de la Peña Canales-González es que ellos mismos preparan su auto y motor. Con el respaldo de la tornería, la afición y las horas de estudio, se encargan de la puesta a punto.
«Nosotros mismos hacemos nuestros motores, los estudiamos un poco. Somos más que nada aficionados al automovilismo que nos gusta desde pequeños», relata José.
Este trabajo mancomunado se refleja directamente en la pista. Al turnarse el Hyundai durante los fines de semana de doble fecha, ambos primos registran tiempos muy similares, lo que facilita el intercambio de datos y la mejora constante del rendimiento. Su punto más alto hasta la fecha se vivó en septiembre, cuando consiguieron un histórico doble podio: su primo segundo cruzó la meta en segunda posición y José se ubicó tercero.
Mirando al futuro con los pies en la rueda
Con cinco carreras en el cuerpo desde su debut, el equipo apunta alto para el cierre del campeonato. Aunque reconocen que los costos para competir en el vecino país son elevados y que aún deben afinar detalles técnicos como la alineación, el balance es sumamente positivo.
De cara al futuro, los sueños no se detienen. Entre sus metas figuran realizar mejoras mecánicas para la próxima fecha, seguir escalando en el podio y, por qué no, cumplir el gran sueño de correr en el Autódromo de El Calafate al que solo conocen a través de los simuladores o incursionar algún día en el mundo del rally.
Por ahora, la consigna es clara: terminar la carrera y disfrutar al máximo de la camaradería, los amigos y la gran familia tuerca que han ido construyendo en el camino.


