Con 29 años de edad y una sólida formación como mecánico, un joven exponente del automovilismo regional se ha ganado un espacio propio dentro de la competitiva categoría Hyundai, consolidando una trayectoria que hoy lo tiene cruzando la frontera para medirse en los circuitos de Río Gallegos y proyectando nuevos desafíos en la Patagonia.
Del Chevette a la consolidación en la Hyundai
Los inicios en el deporte motor no fueron improvisados. Su bautizo en las pistas se dio en la categoría Chevette, para luego dar el salto a la TP 1600 justo en la antesala de la pandemia y sumar una participación más posterior a ella. Sin embargo, la decisión de recalar en la Hyundai respondió a criterios muy claros de competitividad y estructura.
«La Hyundai la encontré la más organizada, constante en ir a correr a Gallegos, con más gente y muy ordenada», explica sobre una categoría que ya lo registra con cuatro competencias disputadas al otro lado de la cordillera.
Su evolución en la pista tuvo un punto alto en la reciente fecha del 5 y 6 de septiembre. Tras sortear con destreza las exigencias del trazado, logró cruzar la meta del sábado en un destacado cuarto lugar. Si bien un imprevisto en la carrera titular del domingo impidió redondear la faena principal, la revancha llegó en la manga de pilotos invitados, donde repitió la cuarta posición junto a un familiar que lo acompañó en la butaca, completando así dos experiencias compartidas en el habitáculo.
Mecánica propia y espíritu de camaradería
Lo que ocurre sobre el asfalto tiene su correlato directo en el búnker de trabajo. Toda la preparación y asistencia mecánica del auto corre por cuenta propia, una ventaja natural dada su profesión. No obstante, reconoce que aún hay baches por superar en materia de rendimiento: «Nos falta trabajar en el tema de la suspensión y potenciar un poquito más el motor para poder estar más adelante».
Pese a ello, la experiencia de competir en el vecino país ha sido sumamente enriquecedora. Destaca la variedad de trazados en Río Gallegos con circuitos rápidos y trabados que ponen a prueba las máquinas, pero por sobre todo, rescata la calidez humana: «El recibimiento de los argentinos ha sido súper bueno, súper ameno».
Desafíos en el horizonte: Calafate y las 3 Horas de Natales
Consciente del esfuerzo económico que demanda cruzar la frontera permanentemente especialmente debido a los elevados costos en inscripciones y seguros, el piloto no oculta su gran deseo: «Si volviera la categoría a Punta Arenas sería mucho mejor, habría más parque automotor».
Mientras se evalúan escenarios locales y se mira de reojo la posibilidad de ir a probar suerte próximamente en El Calafate, la mira actual está puesta en la región. El próximo gran objetivo en la agenda son las tradicionales 3 Horas de Natales, hito para el cual confirma su asistencia como piloto titular al mando de su máquina, reafirmando que la pasión tuerca en la Patagonia sigue más viva que nunca.

