El sueño cumplido de Daniel Delich, correr el GPH con su hijo Francisco.

Tras un largo receso marcado por motivos de salud, el histórico piloto regional Daniel Delich concretó uno de sus mayores anhelos: volver a correr el tradicional Gran Premio de la Hermandad (GPH) acompañado por su único hijo, Francisco. A bordo de un Renault Clio completamente reacondicionado y estructurado por Mauricio Manquemilla, la dupla completó ambas etapas en una experiencia que calificaron como inolvidable.

«Siempre pensé en correr un día el Gran Premio con un hijo. Revisé un cuaderno donde él escribía que quería correr la carrera con su papá algún día, y ese sueño lo pudimos cumplir», comentó el piloto, destacando la satisfacción de haber sido navegado por Francisco y haber finalizado la exigente prueba binacional.

Un formato exigente y de adaptación La competencia estuvo marcada por el nuevo sistema de seguridad y control con tramos de enlace y detenciones tipo rally, una modalidad que según reconoció el propio deportista se acomodó bien a su estado físico actual. Pese a no contar con un motor potenciado y priorizar la inversión en suspensión y frenos, el auto rindió de manera óptima, manteniendo velocidades promedio de entre 165 y 170 km/h en los tramos chilenos.

Sin embargo, no todo estuvo exento de imprevistos. Durante el desarrollo de la prueba, la tripulación enfrentó problemas con el marcador de combustible que los obligó a extremar precauciones. «Llegando al cruce de Vicuña la aguja cayó drásticamente. Paramos en ruta y gracias a la solidaridad de amigos y equipos de asistencia, como el auxilio de Lucas Garro y la ayuda en otros puntos, pudimos conseguir bencina para dar la vuelta y llegar enteros a la meta en la Arcillosa», relató.

De tal palo, tal astilla Para Francisco, enfrentarse por primera vez a la exigencia del GPH representó un bautismo de fuego. Tras una breve inducción previa junto a navegantes experimentados como Pachi Almonacid y el apoyo logístico de Gabriel Díaz, el joven demostró templanza y tranquilidad en la hoja de ruta. «Me sorprendió, nunca tuvo miedo, estuvo siempre relajado y en su zona de confort», destacó su padre entre risas y anécdotas de sobrepasos en ruta.

Mirando al futuro A pesar de haber insinuado en la nota a Pepo Gonzalez , al afrribar a Porvenir que se trataba de su última participación en el GPH sigue entusiasmado por el automovilismo. El equipo ya proyecta los siguientes pasos dependiendo de los controles médicos que Pitito Delich se realizará a fines de septiembre. Si los exámenes acompañan, el objetivo más cercano en el horizonte es la tradicional competencia de Karukinka, con el Clio ya listo y entero en Punta Arenas a la espera del chequeo mecánico.

Finalmente, el piloto quiso extender sus agradecimientos a su familia, a la improvisada pero eficiente red de auxilios que se sumó de última hora en ruta, y a los amigos de siempre que mantienen viva la esencia de camaradería que caracteriza al Gran Premio de la Hermandad.