Constancia, rigor técnico y una profunda pasión por los caminos australes resumen la historia deportiva de Daniel Groves en el GPH, ganador de 3 versiones, subió a lo más alto del podio hizo lo que ya es dificil con ganar una vez la exigente carrera para dejar estampado a fuego su nombre los años 2016- 2018 y 2019. En una íntima revisión de su trayectoria, en el espacio “Dejaron Huellas” de Bandera a Cuadros, el piloto repasa las máquinas, los navegantes y las inolvidables jornadas de ruta que marcaron su camino hasta conquistar la cumbre de la mítica competencia de la Hermandad.
La escuela del Lada Samara y el salto al podio
Los inicios estuvieron marcados por la autogestión y el aprendizaje desde la base. Tras una primera incursión juvenil con un Chevrolet adquirido a Goran Martinic y un paréntesis académico fuera de la región, el retorno a Tierra del Fuego en 2011 encendió nuevamente el entusiasmo tuerca. Junto a Cato Mallada en el taller Asturiano, se armó desde cero un Lada Samara que funcionaría como el vehículo escuela perfecto.
Aquella primera aventura dejó una sorpresa mayúscula tanto para el equipo como para los fanáticos: un flamante segundo lugar en la general de su categoría “B” durante el recordado «año de la nieve, los paredones y el hielo», coronado además con el trofeo al piloto revelación.
La apuesta firme del Honda Fit
Tras evaluar distintas alternativas y el paso por la categoría N2 a bordo de un Hyundai Accent cuya estructura de tren delantero no terminó de convencer en la exigencia de las rutas fueguinas, la búsqueda de un vehículo robusto condujo al icónico Honda Fit.
El auto, gestado desde cero en Río Grande en el taller de Mariano Chevel y atendido posteriormente en Punta Arenas, se convirtió en el arma definitiva. Con él disputó ocho ediciones del Gran Premio, alcanzando tres victorias absolutas y consolidando una regularidad notable en los puestos de avanzada.
«El Fit era un auto firme como para poder prepararlo siempre pensando en el Gran Premio. No tenía los caballos de otros, pero se armó absolutamente de cero y con todo el cariño. Trabajamos mucho la hoja, no se dejaba nada al azar.»
Maestría sobre nieve y memoria de navegantes
El idilio con el Honda Fit tuvo uno de sus puntos más altos en condiciones climáticas adversas. Amante confeso de las rutas blancas, recuerda especialmente la edición 2018 y el triunfo de ese año, donde un 85% del trazado presentó nieve y escarcha, celebrando el inolvidable duelo mano a mano frente a exponentes de la talla de Gustavo Aguilar.
Asimismo, el piloto subraya que el éxito no es una obra individual, rindiendo homenaje a la valiosa dupla técnica y humana que lo acompañó en la butaca derecha a lo largo de los años:
Claudio Cancino (2011)
Cato Mallada (2013)
Mamo Asencio (2015)
Claudito Cárdenas (2016)
Alexis Barrientos (2017-2018)
Martín Verón (2019-2022)
Entre despistes superados gracias al auxilio mecánico en plena ruta, intensas recorridas de reconocimiento y el riguroso trabajo de la hoja de ruta, la historia de este Honda Fit en la Patagonia se escribe con perseverancia, respeto por el equipo y el sello inconfundible de quienes viven la gran fiesta tuerca binacional de bandera a bandera.
La consagración en la blanca ruta de 2018 y el contraste seco de 2019
El invierno de 2018 quedó grabado a fuego en la memoria deportiva de Groves. Con un clima extremadamente frío, abundante nieve y escarcha, la competencia se transformó en un duelo táctico inolvidable. Tras una gran clasificación, el mano a mano con el destacado piloto Gustavo Aguilar marcó el pulso de la prueba:
«Largamos un minuto atrás de Gustavo y en todo momento de la carrera lo tuvimos a la vista ,cuando llegamos a Río Grande, nos dimos cuenta que teníamos una diferencia muy pequeña a nuestro favor, de 14 o 16 segundos.»
El segundo día, tras un incidente con un camión militar que obligó a acortar la etapa hasta Las Flores, un despiste de Aguilar en el tramo final permitió consolidar un triunfo memorable tras más de 400 kilómetros de exigencia pura bajo la nieve, la edición que más destaca y disfruta en el recuerdo. En contraparte, el año 2019 ofreció un escenario totalmente seco, una prueba entretenida pero desprovista de la magia invernal.
Los secretos del Honda Fit: agilidad por sobre la potencia
Al analizar el rendimiento de su fiel máquina el mismo Honda Fit con el que cimentó sus mayores éxitos y que aún conserva con la esperanza de volver a acelerar, destaca que el secreto no radicaba en la velocidad final frente a otros bólidos de la categoría, sino en su notable estabilidad y capacidad de giro:
«El auto en sí no tiene gran velocidad final, no es ni cerca el auto más rápido de la categoría pero la gran ventaja es que dobla mucho. Si uno logra encontrar el límite del auto en los distintos tipos de piso, ahí está la gran gracia. En la zona trabada, si uno lo exprime y con buena hoja, puede andar muy bien.»
Entre los momentos más amargos, recuerda el año 2015 en la zona de Cameron, cuando un exceso de ímpetu en busca de mayor ritmo provocó un volcamiento que interrumpió una actuación que marchaba en la punta, demostrando que en esta carrera un pequeño error cuesta caro, aunque siempre quedara el orgullo de reponer el vehículo para ganar la etapa del día siguiente.
Un paso al costado y la crítica a la gestión dirigencial
Pese a los múltiples triunfos y al cariño inagotable por la prueba, su última participación data de 2022. Hoy en día, su relación con la competencia es distante y marcada por el desencanto:
«Estoy bastante desconectado del tema, bien desencantado la verdad. Estoy en desacuerdo de cómo se han manejado administrativamente y dirigencialmente la carrera. Los resultados negativos en cuanto a accidentes y gestiones están a la vista.»
El piloto advierte con preocupación la merma en el parque automotor, de este 2026 señalando que la convocatoria actual representa apenas una fracción de lo que supo congregar en sus mejores años. Con optimismo cauto, espera que las modificaciones recientes en el formato logren enderezar el rumbo, garantizando la seguridad y el atractivo suficiente para que las tripulaciones que hoy observan desde fuera puedan regresar a los caminos de Tierra del Fuego.


