McLaren lamenta la victoria perdida en Madrid: «Teníamos el ritmo para ganar».

El Gran Premio de España dejó un sabor agridulce en el garaje de McLaren. A pesar de que Lando Norris subió al podio en la tercera posición, el piloto británico abandonó el circuito profundamente frustrado tras ver esfumarse una victoria que, según sus propias palabras, tenía totalmente al alcance gracias al abrumador ritmo de su monoplaza.

“Sinto que fiz uma corrida perfeita hoje, meu gerenciamento dos pneus foi muito forte e me senti um passo à frente de todos”, señaló Norris, quien calificó de incomprensible perder un triunfo por factores ajenos al rendimiento puro en pista.

El punto de inflexión de la carrera llegó con la aparición del Virtual Safety Car (VSC) tras el abandono de Lance Stroll. Norris, por encontrarse justo en la recta principal en ese preciso instante, fue el único piloto de toda la parrilla que no pudo ingresar a los boxes. Esa desafortunada coincidencia le costó cerca de veinte segundos de desventaja frente a sus rivales, un hándicap que se agravó posteriormente con un contratiempo mecánico durante su detención en la rueda delantera derecha.

El director de la escudería, Andrea Stella, respaldó plenamente el análisis de su piloto y reconoció la superioridad del bólido británico en el trazado madrileño. “Lando foi o piloto mais rápido na pista e merecia absolutamente a vitória”, sentenció el mandamás del equipo de Woking, lamentando que la neutralización dejara a los estrategas sin margen de maniobra.

Por su parte, el fin de semana del australiano Oscar Piastri resultó notablemente más complejo. Un toque en la primera vuelta con George Russell dañó el alerón delantero de su coche y lo relegó al tráfico, sumado al perjuicio del VSC por haber partido con neumáticos duros. Aunque el posterior paso a compuesto medio no entregó el rendimiento esperado, Piastri rescató como saldo positivo el buen ritmo exhibido en aire limpio durante la primera parte de la prueba, cruzando la meta en la octava plaza.

Pese al sinsabor del triunfo escapado, McLaren abandona la península ibérica con la moral alta y la certeza matemática de que su paquete técnico está para pelear en la cúspide de la categoría, fijando ya la mirada en la próxima cita del campeonato que se disputará en Bakú.