Un viaje nostálgico a las memorables jornadas tuerca que paralizaron la ciudad, marcadas porduelos históricos de 7.000 cc y grandes exponentes del automovilismo chileno.
Hablar del Gran Premio Arturo Pratt es evocar de inmediato la época de oro del automovilismo nacional durante la década de 1960, cuando las calles y circuitos urbanos se transformaban en escenarios de pasión, velocidad y destreza pura. Toda la ciudad se detenía para volcarse a las rutas, desde el sector de Tablero Huerto hasta el bullicioso barrio industrial, en una verdadera fiesta deportiva que quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados.
POSTALES DE UNA ÉPOCA INOLVIDABLE
Evento: Gran Premio Arturo Pratt
Época: Década de 1960
Protagonistas: Papín Jaral, Godfrey Filayson
Mecánica: Monstruosos motores de 7.000 cc
El gran duelo: Papín Jaral versus Godfrey Filayson Entre los momentos más memorables que atesora la historia de este circuito destaca la imborrable figura de Papín Jaral, distinguido campeón chileno de Turismo Carretera. Jaral llegó a competir en el Gran Premio Arturo Pratt a bordo de la misma máquina histórica que hoy immortalizan las fotografías de la época.
Los memoriosos recuerdan con emoción el tremendo y vertiginoso duelo que protagonizó en el barrio industrial frente a Godfrey Filiton y su icónica máquina «La Paloma Blanca». Ambos bólidos rugían con imponentes motores de 7.000 centímetros cúbicos, ofreciendo un espectáculo de potencia inigualable que mantuvo al público al borde de la emoción, consagrando finalmente a Jaral como el gran vencedor de aquella jornada.
Emociones, riesgos y grandes animadores de la ruta La competencia no estuvo exenta de adrenalina y exigencias extremas. Por la exigente subida de Labis, la historia registró recordados incidentes como el despiste de Bartolomé Ortiz, así como la sólida participación de Ramón Ibarra al volante de su clásico Volvo, sumándose a una parrilla de competidores que entregaron
el alma en cada kilómetro.
Un homenaje eterno: Hoy, al recordar aquellas tardes inolvidables donde la ciudad entera se congregaba en torno al deporte motor, enviamos un caluroso saludo a la memoria de grandes exponentes como Papín Jaral y Godfrey Filayson, campeones indiscutidos que ya no están físicamente con nosotros, pero cuyo legado rugirá por siempre en el corazón de los tuercas.
Por:Tincho Gómez
