Killiams Ruiz: «Ganador de la primera etapa del GPH, todo lo que venga de aquí en más lo correré»

El porvenireño Killiams Ruiz, navegado por Ignacio Paz a bordo de un Volkswagen Power en la categoría «F», se alzó con la victoria en la primera etapa del Gran Premio de la Hermandad (GPH). Este triunfo adquiere un valor especial al considerar que prácticamente no hubo tiempo para trabajar en una hoja de ruta y que era la primera vez que corrían juntos. Sin embargo, el balance superó todas las expectativas.

Desde la etapa clasificatoria, Ruiz sintió que el auto respondía a un gran nivel. Ganó la primera especial del sábado desde el kilómetro 12 hasta el Cruce Baquedano y, posteriormente, en el tramo entre Onaisin a Don Lalo (el más extenso del trazado), debió lidiar con un competidor de su misma categoría que lo antecedía y lo taponeó durante varios kilómetros sin que pudiera superarlo. A pesar de este contratiempo, logró quedarse con la primera etapa.

El desafío dominical de la segunda etapa comenzó en el sector argentino desde Arcillosa hasta Chorrillo, un tramo corto pero con un piso muy complicado y escarchado. Este terreno duro significó golpear bastante el vehículo, lo que obligó a extremar recursos para arribar a Don Lalo para la asistencia. En ese punto, el equipo debió cambiar bandejas y rótulas para encarar el sector más largo de la jornada.

Sin embargo, a poco andar en el sector de Gaviota, el motor falló y quedó operando en solo dos cilindros, sellando la suerte de la tripulación. Al respecto, Ruiz analiza: «Para mí se me quebraron los anillos del tres y del cuatro, del cilindro tres y cuatro. Porque cuando saqué la tapa había un poco de aceite arriba en la cámara de los filtros».

Sobre el nuevo formato de competencia, el piloto porvenireño destacó que dejó un saldo altamente positivo entre los binomios. Subrayó que la modalidad redujo los riesgos y elevó significativamente el porcentaje de llegada a meta, permitiendo un desarrollo más ordenado y seguro, por lo que concluyó que el formato llegó para quedarse en el GPH.

Emocionado, Ruiz dedicó un especial recuerdo a una de las últimas motorizaciones preparadas por el recordado Héctor «Gordo» Almonacid. Recordó aquella ocasión en que, estando fuera de Porvenir y con la participación casi descartada, Almonacid le preparó un motor con el cual terminó ganando la competencia. Asimismo, extendió sus agradecimientos a todo su equipo, a sus hijos y a su familia.

Con la mira puesta en el futuro, el equipo ya desarmó el auto y trabaja en la revisión del motor y la suspensión. El objetivo es claro: afinar los detalles mecánicos para estar presentes en las próximas fechas de octubre, evaluando posibles pasos por el rally de Karukinka y la última fecha en Última Esperanza, dispuesto a seguir acelerando en los caminos del sur.