Gustavo Aguilar y el sacrificio extremo en el gran premio de la hermandad: «trabajar toda la noche bajo cero y salir a largar sin dormir».

Una verdadera prueba de resistencia física y mental fue la que debieron superar Gustavo Aguilar y su navegante Esteban «Pollo» Rivas a bordo del Toyota Celica en la categoría mayor del Gran Premio de la Hermandad (GPH). Tras una ardua jornada en suelo argentino y una noche en vela, la tripulación logró arribar a la meta en Porvenir, coronando con emoción una de las ediciones más sufridas de la tradicional competencia binacional.

Según relato a municipio radio las dificultades comenzaron la noche previa en Río Grande, donde el equipo debió lidiar con severos daños en el vehículo y un principio de incendio. Bajo temperaturas bajo cero y sin descansar, la asistencia técnica trabajó contrarreloj para recuperar el Toyota Celica, en una tarea donde la continuidad pendía de un hilo.

Ya en competencia, el tramo argentino ofreció un escenario sumamente adverso debido a la presencia de escarcha en los caminos, lo que desató momentos de alta tensión al volante. Aguilar relató que sufrieron un despiste que no derivó en un vuelco por fortuna, además de un susto importante en una curva antes de retomar la marcha junto a otro competidor, Alexis Barrientos, rumbo al control de tiempos.

Pese a los contratiempos, el piloto porvenireño valoró de manera positiva las nuevas dinámicas de seguridad de la prueba. Destacó que los tiempos de abastecimiento permiten revisar las máquinas con mayor tranquilidad, a pesar de generar cierta desconcreción inicial en el ritmo de carrera.

En el cierre, el piloto tuvo palabras de profunda gratitud para quienes hicieron posible la hazaña. El reconocimiento principal apuntó al soporte incondicional de su equipo técnico y familiar, mencionando a Chompi Vidal y a su hermano Diego Aguilar por la intensa labor en el taller durante la madrugada. Asimismo, agradeció a su pareja, hijos, padres y a «Pechuga» junto a su familia. Un párrafo aparte dedicó a Caron Dragosevic esposa de su navegante, quien protagonizó un acto clave al viajar desde Porvenir hasta la frontera pasada la medianoche para entregar un repuesto de urgencia.