De las anécdotas al mito de la ruta: El piloto fueguino Pablo Sánchez repasa su trayectoria de 13 años en el Gran Premio de la Hermandad.

En un emotivo recorrido por la memoria del automovilismo austral, en «Dejaron Huellas» de Bandera a Cuadros, el reconocido piloto magallánico Pablo Sánchez compartió pasajes inéditos de su paso por el Gran Premio de la Hermandad, la emblemática prueba que une a Chile y Argentina a través de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Desde sus inicios a los 14 años a bordo de un Toyota Starlet hasta sus consagraciones y frustraciones en las categorías más competitivas, Sánchez repasó lo que definió no solo como una competencia deportiva, sino como un estilo de vida que se respira durante todo el año.

El origen de una pasión familiar

La historia de Sánchez en la «Hermandad» está estrechamente ligada a la figura de su padre, Don Jorge Sánchez, histórico directivo y expresidente del club de volantes de Porvenir.

«A mi padre lo convencí para los 25 años del Gran Premio [en 1998]. Como él había sido dirigente, le dije que manejara ese año. Lo logré, y al año siguiente ya tomé el volante yo y el me navego y en la ruta me dijo esta evz y nada más no corro más. Fue una etapa inolvidable con la protección de los autos, el ambiente en los talleres y la compañía de los amigos», recordó el piloto.

Sánchez destacó que la carrera en sí era solo el desenlace de un proceso que comenzaba varios meses antes: «La carrera era el último día, donde podía pasar cualquier cosa; pero veníamos comiendo asado desde cinco meses antes, haciendo ruta a Río Grande, visitando amigos en Porvenir y preparando las máquinas».

De la solidaridad en la ruta a las «primeras grandes derrotas»

Durante la conversación, el piloto rememoró pasajes icónicos de la competencia en décadas pasadas, marcadas por el hielo, el barro del sector de Río Chico, y las duras condiciones de los caminos de la época. Asimismo, resaltó la esencia del espíritu tuerca patagónico: la solidaridad en medio de la nada.

«Es la esencia de esta carrera: que alguien que no conoces te remolque, te empuje, te saque con un cuatriciclo o te tienda una mano en cualquier momento del camino, para después no volver a verlo nunca más», comentó Sánchez.

En lo deportivo, el piloto abordó los pasajes de alta competitividad a bordo del Toyota y posteriormente en el icónico Suzuki Swift en la Categoria B donde llegó a disputar palmo a palmo la codiciada Copa Challenger, a través de sus victorias consecutivas los años 2003 y 2004, recordando tanto las victorias como aquellos momentos que dejaron huella: «Esa derrota [en 2005] me quedó marcada como una de mis primeras grandes derrotas en la vida, pero como en cualquier cosa, hay que saber aceptarlas como son». Recuerda que venian a gran ritmo y lamentablemente nos volcamos, sepultando allí la ilusión de quedarnos con la copa Challenger.

Un eventual regreso al volante

A pesar de haber participado en 13 ediciones de la carrera y haber compartido ruta con destacados navegantes locales como Nelson Navarro,Keno Yacsich, Javier Poll y Jorge VivarMiguel Villarreal, Sánchez no descarta volver a sentir la adrenalina de la pista en el futuro.

Al ser consultado sobre la posibilidad de ponerse nuevamente el casco, fue enfático:

«Sí, me volvería a subir. No creo que fuese tan competitivo como lo era antes, pero si se dan las circunstancias en algún momento, lo haría independientemente de la modalidad. Iría a disfrutar, a sentir la hermandad y compartir con los amigos. La carrera ha cambiado y hay que adaptarse a los nuevos tiempos, pero la esencia se mantiene», concluyó.