El automovilismo en la Patagonia no es solo velocidad; es una tradición de familia, esfuerzo compartido y perseverancia. Una muestra clara de ello es la historia de Sergio Díaz Navarro, un chofer de 38 años cuya vida ha girado en torno a los motores desde que era un niño, y que hoy consolida su camino en las pistas tras cumplir uno de sus mayores sueños.
Los recuerdos de Sergio se remontan a los talleres junto a su padre, ayudando desde pequeño y encargándose de «ablandar» los motores tras cada ajuste. Su bautizo en competencia llegó siendo copiloto de su padre en equipo con Biri Solo de Zaldivar y Camilo Barberia, en unas recordadas 12 horas donde obtuvieron un meritorio quinto puesto.
Aunque su primer gran salto competitivo se dio en el buggy cross gracias a la invitación de su amigo Pato Faúndez, el anhelo de correr en la competitiva y unificada categoría Hyundai siempre estuvo presente. Tras años de espera, perseverancia y de sacar su licencia, finalmente logró materializar su debut oficial.
Para Sergio, competir en el vecino circuito de Río Gallegos representó «el sueño más lindo cumplido». Lejos de buscar podios inmediatos, su objetivo principal en esa exigente grilla junto a destacados pilotos fue girar, aprender, sumar kilómetros y volver a casa con el deber cumplido.
Entre los mayores desafíos del trazado argentino reconoció que le costó dominar la tradicional «curva de la olla», aunque se preparó intensamente entrenando en simuladores hasta que el equipo no dio más entre risas— para pulir su manejo.
Detrás del auto Hyundai número uno hay un fuerte trabajo familiar y de amistad. El armado del vehículo se concretó gracias a intensas jornadas de 15 a 20 días de trabajo codo a codo, destacando el rol fundamental de su padre Sergio Díaz motor y alma de la familia tuerca, además del valioso apañe de Patito Mansilla, Pato Faúndez, el tío «Tincho» Gómez y el eléctrico Héctor Guerrero. Actualmente, ya se trabaja en armar un nuevo auto a su medida para exprimir al máximo su rendimiento en pista.
Consultado sobre los escenarios locales, fue enfático en señalar las malas condiciones actuales del autódromo de Cabo Negro, al que calificó de impracticable sin arriesgar roturas en los vehículos, haciendo un llamado a que las autoridades puedan recuperarlo a futuro. Asimismo, ve con buenos ojos la posibilidad de que la categoría pueda sumar una fecha en el autódromo El Calafate.
Finalmente, Sergio quiso dejar plasmado su reconocimiento a quienes hacen posible su participación en el deporte motor, extendiendo sus agradecimientos a:
- Auspiciadores: Autoservicio El Ahorro, Autoservicio Expediciones Duncan, Mecánica Tincho Gómez, Repuestos Todo Motor Simeone y Álvarez, y Sur Patagonia SPA.
- Colaboradores y amigos: Miguel Saldivia, Sami Millao, Pato Mansilla, Héctor Guerrero (el eléctrico), Roberto Miranda y Juan Saldivia.


