Tesoros del motor patagónico: A 56 años de las históricas primeras aceleradas en el circuito de tierra de Cabo Negro

La memoria tuerca de la Región de Magallanes guarda momentos fundacionales que marcaron a generaciones enteras de fanáticos del motorsport austral. Entre ellos, los registros de las primeras y míticas competencias disputadas sobre el exigente circuito de tierra del Autódromo Cabo Negro, un escenario que vio nacer la pasión automovilística regional a comienzos de la década de 1970.

Duelo de potencias en la tierra patagónica

Remontarse a esos años dorados es recordar estampas inolvidables del automovilismo chileno en el extremo sur. En una de aquellas jornadas iniciales enmarcada precisamente en los albores del recinto, disputándose ya sea en su flamante jornada inaugural o en la segunda competencia oficial de su historia en 1970, la pista de tierra vibró con el rugido de icónicos bólidos.

Entre los protagonistas de aquella época dorada destaca la figura de Esteban Capkovic, quien comnadaba el reconocido prototipo denominado el «Despreciado» y quien medía fuerzas con el recordado José Muñiz a bordo de su Ford Falcon, enfrentándose en pista al empuje de Esteban Guic en el Chevrolet camino, en los registros de la época recordado popularmente vinculado a su carrocería tipo cupé/camino.

La huella de una época dorada

Aquellas carreras rudimentarias, polvorientas y llenas de garra sentaron las bases de lo que hoy es una sólida tradición tuerca en la Región de Magallanes. Sin las comodidades de los autódromos modernos, pilotos y máquinas entregaban espectáculo puro bajo el inclemente viento patagónico, congregando a familias enteras en torno al rugir de los motores.

A más de medio siglo de aquellas míticas jornadas en Cabo Negro, recordar a referentes como Capkovic, Guic y Muñiz, junto a sus inconfundibles máquinas es un tributo necesario a los pioneros que pavimentaron literalmente sobre tierra el camino de la historia del automovilismo austral.

Por: Tincho Gómez