Pasión de taller y podio en familia: El gran momento de Manuel González y la peña González-Canales en el campeonato Hyundai.

El esfuerzo, la unión familiar y la pasión por los motores están rindiendo frutos en las pistas. Manuel González, mecánico de 31 años, vive junto a la peña González-Canales un presente soñado al ubicarse en la tercera posición del campeonato de la categoría Hyundai, consolidándose como una de las duplas revelación del automovilismo regional.

La historia de Manuel en el deporte motor comenzó a los 18 años probando suerte en el cuarto de milla. Años más tarde, a los 23, se le presentó la oportunidad de debutar como navegante en el tradicional Gran Premio de la Hermandad junto a Freddy Moreno, una experiencia que encendió la chispa definitiva para armar su propio proyecto deportivo en la categoría Hyundai.

«Elegimos el Hyundai por la accesibilidad del auto en temas de costos y repuestos, además de ser una linda categoría que cuenta con una gran cantidad de máquinas», comenta el piloto y mecánico.

Lo que hace aún más meritorio el éxito de la peña es el trabajo artesanal que hay detrás de cada máquina. El vehículo ha sido armado íntegramente en el taller familiar y de amistades. «Lo armamos nosotros junto a mi tío Miguel, mi tío Pato y mi viejo. Todos aportan su granito de arena y casi todo lo buscamos hacer nosotros en nuestro taller», detalla González.

Con cinco carreras disputadas en la categoría compitiendo en circuitos de Río Gallegos y acumulando una experiencia de aproximadamente dos años en el ruedo, el equipo ha sabido evolucionar. De cara a la última fecha, el trabajo se intensificó en el motor, la alineación y la suspensión, buscando constantemente refinar el andar del bólido.

El esfuerzo dio un salto histórico en la fecha pasada, donde la peña celebró por doble partida consiguiendo podios consecutivos: el día sábado Manuel se adjudicó el segundo lugar, mientras que el domingo su compañero de peña cruzó la meta en la tercera posición. «Fue una carrera muy, muy buena, una alegría gigante para los dos», recuerda con satisfacción.

El crecimiento sostenido también se debe al compañerismo y al aprendizaje continuo. González destaca el valioso apoyo de la comunidad tuerca en el autódromo de Río Gallegos, quienes constantemente comparten datos y detalles técnicos para mejorar el rendimiento del auto. «Siempre la idea es salir a dar lo más adelante posible, con la ilusión de ganar, pero estamos súper contentos con los avances que hemos logrado en poco tiempo», afirma.

Con la mira puesta en el futuro y la satisfacción de ver el fruto de las horas de taller convertidas en competitividad, Manuel González ya delinea su próxima gran meta personal: cumplir el sueño de cambiar de asiento y correr el Gran Premio de la Hermandad pero ahora al volante, como piloto principal.